Marco Rubio lanza duras declaraciones desde Guyana
Vierne5. / La Voz Del Lector.
“Migrantes en Guantánamo eran peores que los de Al Qaeda”, afirmó el senador republicano en polémica rueda de prensa
Por nuestro corresponsal en Washington | Vierne5

La frase ha causado estupor, indignación y un sacudón político tanto en América Latina como en los Estados Unidos. Marco Rubio, influyente senador republicano y figura clave de la política exterior estadounidense, aseguró en rueda de prensa desde Guyana que “los marines en Guantánamo dijeron que estas son algunas de las personas más rudas con las que han interactuado. Eran peores que los miembros de Al Qaeda que estaban en sus cárceles”.
Las palabras, pronunciadas en el marco de su gira por el Caribe, han encendido la polémica. No solo por su contenido, sino por el contexto en el que se producen: el endurecimiento de la política migratoria del presidente Trump, los vuelos masivos de deportación, la activación de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, y la creciente percepción internacional de una cacería de migrantes en América Latina.
Rubio no habló de terroristas. Habló de migrantes. Muchos de ellos, venezolanos, haitianos, nicaragüenses, salvadoreños. Personas que huyeron de regímenes autoritarios, del hambre, de la persecución política o simplemente de la imposibilidad de vivir una vida digna en sus países de origen. Equipararlos —o incluso colocarlos por encima en peligrosidad— con miembros de Al Qaeda es, como mínimo, irresponsable.
Desde Vierne5 lo decimos sin ambages: este tipo de retórica, lejos de resolver el problema migratorio, lo agrava. Estigmatiza. Criminaliza. Promueve el odio. Y, peor aún, sirve de combustible para gobiernos autocráticos como el de Nicolás Maduro, que usan estas declaraciones para victimizarse ante el mundo y reprimir aún más a los suyos.
Rubio, quien ha sido una voz firme contra las dictaduras de la región, pierde autoridad moral con este tipo de comentarios. Porque los migrantes no son terroristas. Son víctimas. Son los que más han sufrido los embates del crimen organizado, del narcotráfico, de los carteles que controlan rutas, de las guerrillas que han penetrado fronteras, y de los regímenes que han destruido sus países.
¿Dónde está el plan integral de contención, protección y regularización para estos ciudadanos? ¿Dónde están las acciones coordinadas con organismos multilaterales y aliados estratégicos? ¿Dónde está la visión humanitaria que Estados Unidos ha defendido por décadas como emblema de la democracia?
En lugar de soluciones, se están sembrando etiquetas. En vez de justicia, se ofrece deportación sumaria. En lugar de solidaridad, se impone la humillación.
Rubio debería recordar que millones de sus electores —en Florida y en toda la nación— son hijos o nietos de inmigrantes. Que muchos de esos migrantes hoy señalados, antes de ser deportados o encerrados, fueron recibidos con promesas de asilo, libertad y oportunidad.
El respeto a los derechos humanos no puede tener doble rasero. Ni puede ser selectivo según el pasaporte o el color de la piel. Estados Unidos debe liderar con dignidad y valores. No con frases deshumanizantes.
Porque la historia —lo decimos desde esta redacción— siempre cobra las palabras que siembran odio.
Vierne5. / La Voz Del Lector.
